jueves, 25 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
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Ángela Hurtado Pedrosa -
Elena Rubio de Miguel
Acercándonos al decrecimiento
Siguiendo con esta idea, el Decrecimiento viene a dar una vuelta más de tuerca, aportando el enfoque global y sistémico necesario para tratar la problemática social-económica-ecológica del planeta, y que el desarrollo sostenible no ha sabido dar, a pesar de sus buenas intenciones. El Decrecimiento nos invita a invertir el paradigma, a poner en el centro la vida y la naturaleza, dejando la economía al servicio de las personas y el territorio en el que viven, y no a la inversa.
Recordando una vez más que el Decrecimiento no es una ideología o un programa político, sino un paraguas de alternativas a la economía dominante, quisiéramos destacar algunos elementos que pueden considerarse ventajas del Decrecimiento como agenda estratégica hacia la acción colectiva. En este sentido, y partiendo del paradigma del crecimiento económico ilimitado como el problema fundamental, estas ventajas son:
- se alía y comparte objetivos con el feminismo: tanto el Decrecimiento como el feminismo parten de la necesidad de cambiar la mirada y romper con los paradigmas dominantes centrados en el mercado y con sesgos androcéntricos, en pro de un pensamiento económico crítico. ¿Qué quiere decir esto? El objetivo de la economía feminista es ofrecer una mirada que traspase la mirada masculina de la economía y que permita visibilizar la relevancia del trabajo de cuidados en los procesos de reproducción y mantenimiento de la vida. El punto de conexión fundamental entre feminismo y Decrecimiento lo encontramos en la defensa de la sostenibilidad de la vida humana. Este concepto más amplio de sostenibilidad que aporta el feminismo requiere recursos materiales y energía, pero también contextos y relaciones de cuidado y afecto. Y es que son precisamente los contextos y relaciones de cuidado y afecto los que verdaderamente nos permiten a las personas crecer, desarrollarnos y mantenernos como tales.
- facilita la conjunción entre izquierda y ecologismo, una pareja que ha tenido sus encuentros y desencuentros a lo largo de la historia. Desde el Decrecimiento se invita al diálogo necesario entre ambas corrientes de pensamiento crítico con el sistema económico imperante. Según JoaquínSempere, se necesita la mencionada convergencia, de fondo y no ocasional, entre rojos y verdes para pensar una alternativa radical y formular propuestas en la buena dirección. Sin esta convergencia, la vieja izquierda corre el riesgo de quedarse reducida a defender unos estrechos intereses corporativos de los trabajadores de Occidente y condenarse a no jugar ningún papel en el futuro. Por su parte, los ecologistas, si no se vinculan a las viejas tradiciones emancipatorias de raíz obrerista, pueden irse convirtiendo en la conciencia ecológica del actual sistema de poder. Esta convergencia entre rojos y verdes potenciaría la elaboración conjunta ¡Súmate a la corriente decreciente! de estrategias políticas que reúnan las aspiraciones sociales y ambientales en un proyecto a la vez abierto y unitario.
- sitúa el problema global en el Norte, donde se concentra el máximo poder de acción del modelo de desarrollo depredador dominante. La sociedad de la opulencia es la que debe decrecer, pues es ella la que nos lleva a la situación actual de insostenibilidad ecológica y social. Y si afinamos un poco más, hablamos de Norte Global y Sur Global. Es preciso especificar que en el Sur hay ‘burbújas de opulencia’ donde también el Decrecimiento sitúa el problema. Sin embargo, encontramos en el Norte ‘agujeros de pobreza’ a los que habría que excluir del foco de producción y reproducción del modelo de desarrollo actual. “El Decrecimiento en el Norte es una condición para el surgimiento de cualquier forma de alternativa en el Sur” (Serge Latouche).
- supera la valoración económica unidimensional proclamando una salida de la economía tal y como la conocemos, para poner a la cuestión social y ecológica en el centro del debate. Así apuesta por una economía solidaria, donde se sitúen a las personas, sus necesidades, sus relaciones y su entorno en el centro de las actividades económicas, rechazando el objetivo del crecimiento por el crecimiento y superando la valoración exclusivamente monetaria de productos y servicios. En este sentido, la economía feminista, una economía que pone a la vida en el centro del sistema económico - como si las personas tuviésemos importancia- tiene mucho que aportar a esta superación de la valoración económica en términos exclusivamente monetarios y con lógica acumulativa (más dinero = más poder).
- le da protagonismo a los movimientos sociales hacia la disidencia y el cambio. Según Paul Ariés, politólogo francés e impulsor del movimiento por el Decrecimiento, el movimiento a favor del Decrecimiento tiene que trabajar en la articulación de tres niveles de acción: el individual, el colectivo y el político27. El hecho de darle protagonismo a los movimientos sociales está reforzando el nivel colectivo y el político simultáneamente, potenciando así el empoderamiento de los movimientos sociales hacia la deconstrucción del imaginario colectivo y la construcción de una sociedad alternativa.
- devuelve protagonismo a las experiencias prácticas y a la escala local en la búsqueda y construcción de alternativas. Por ejemplo, en relación a la alimentación (necesidad básica y universal para la vida) desde el Decrecimiento se opta por la Soberanía Alimentaria, apoyando y fomentando la producción prioritariamente para consumo local, respetando las características naturales y culturales de cada realidad, y dejando de considerar de este modo los alimentos como mercancía que debe recorrer kilómetros y kilómetros de distancia antes de llegar a nuestra mesa. 27 Ariés, Paul. (2005): “La décroissance: un mot-obus”, www.decroissance.org ¡Súmate a la corriente decreciente!
Estos son algunos de los principales elementos que desde el Decrecimiento se subrayan como potencialidades y oportunidades hacia la salida del imaginario colectivo. En este punto nos parece importante recalcar que el Decrecimiento no es una receta, es un horizonte hacia el que dirigirnos desde varios caminos posibles. “Un horizonte interpretativo largamente compartido en el ámbito de las alternativas al capitalismo global” (Mauro Bonaiuti). Evidentemente, el diálogo entre teoría y prácticas tiene que seguir y profundizarse de modo tal que, como esperamos, el Decrecimiento pueda llegar a convertirse en el horizonte hacia el que dirigirnos.
No hay que perder de vista que actualmente es prácticamente imposible hacer una lista exhaustiva de los posibles caminos y alternativas que definen al Decrecimiento. Por otro lado, existen contradicciones y discusiones, como en cualquier corriente de pensamiento viva y en constante elaboración. Y precisamente el hecho de que sea difícil establecer fronteras claras entre teoría y práctica, es lo que constituye la fortaleza del Decrecimiento y lo que facilita la difusión del mismo, al ser genuinamente crítico y militante.
Los posibles caminos del Decrecimiento pasan por estrategias y elementos tan diversos como la relocalización de la economía y la producción a escala local y sostenible; la agroecología; la desindustrialización; el fin de nuestro modelo de movilidad (automóvil, aviones, etc.); el fin del consumismo y de la publicidad; la desurbanización; la necesidad de fijar un salario máximo; la conservación y reutilización; la autoproducción de bienes y servicios; la reducción del tiempo de trabajo; la austeridad; los intercambios no mercantilizados; y un largo etcétera.
Giorgio Mosangini
Extraído del libro:'Decrecimiento y justicia Norte-Sur. O como evitar que el Norte Global condene a la humanidad al colapso'
La deuda del crecimiento
Mientras el sistema busca seguir alimentando por todos los medios al transporte y estilos de vida de una minoría depredadora, el 80% de la población mundial no dispone de vehículo (ni de nevera, ni de teléfono móvil, ni de ordenador etc.) y la mayor parte de ella nunca ha tomado un avión.
Más o menos la mitad de la población mundial, que vive gracias a los servicios ambientales y los bienes comunes que les ofrece directamente la naturaleza (agua, bosques, comida, energía, medicamentos, etc.), es expulsada progresivamente por las necesidades del sistema capitalista de extender sus mercados y sus fronteras de explotación de recursos (De Marzo).
El decrecimiento del Norte Global es una condición ineludible para el surgimiento de cualquier alternativa en el Sur Global (Latouche). No es el caso del Sur Global. Si para el decrecimiento hay que reducir el consumo de materia, de energía, la generación de residuos, las desigualdades y la mercantilización de la vida, esta agenda de cambio no se aplica de la misma manera para el Sur Global.
Ante las desigualdades que caracterizan a la crisis sistémica generada por los impactos ecológicos y multidimensionales del crecimiento ilimitado, defendemos la necesidad de definir un concepto de deuda del crecimiento.
Desde la perspectiva Norte-Sur, proponemos considerar como conjunto de fenómenos que conforman la deuda del crecimiento a la deuda ecológica, la deuda social, la deuda cultural, la deuda histórica, la deuda económica, la deuda financiera, y la deuda de los cuidados.
Las alternativas planteadas por el decrecimiento también son políticas y el objetivo de volver a situar el cuidado de las personas y de la naturaleza en el centro de los modelos de sociedades y de las políticas no puede sustentarse en la lógica economicista y productivista. Para ello necesitamos nuevos paradigmas que superen la ideología del crecimiento económico, que planteen lo que podríamos llamar una economía del afecto (Carpio), no cuantificable, basada en la calidad de los intercambios entre las personas, donde un acto económico se mide por su capacidad de crear vínculos sociales y superar la mercantilización.
Por último, sin olvidar las reservas expresadas acerca de los riesgos y limitaciones de las valoraciones monetarias, el ajuste estructural del Norte Global también tendría que contemplar formas de compensaciones económicas por lo menos para paliar algunos de los aspectos más destructivos de la deuda, como el exceso de emisiones de dióxido de carbono, los pasivos ambientales, la contaminación producto de la explotación de residuos tóxicos, o las deudas históricas y culturales. Los recursos así obtenidos, tendrían que canalizarse, obviamente, de acuerdo a los fines establecidos de forma autónoma por las poblaciones del Sur Global.
Extraído del libro:'Decrecimiento y justicia Norte-Sur. O como evitar que el Norte Global condene a la humanidad al colapso'
La deuda del crecimiento
Mientras el sistema busca seguir alimentando por todos los medios al transporte y estilos de vida de una minoría depredadora, el 80% de la población mundial no dispone de vehículo (ni de nevera, ni de teléfono móvil, ni de ordenador etc.) y la mayor parte de ella nunca ha tomado un avión.
Más o menos la mitad de la población mundial, que vive gracias a los servicios ambientales y los bienes comunes que les ofrece directamente la naturaleza (agua, bosques, comida, energía, medicamentos, etc.), es expulsada progresivamente por las necesidades del sistema capitalista de extender sus mercados y sus fronteras de explotación de recursos (De Marzo).
El decrecimiento del Norte Global es una condición ineludible para el surgimiento de cualquier alternativa en el Sur Global (Latouche). No es el caso del Sur Global. Si para el decrecimiento hay que reducir el consumo de materia, de energía, la generación de residuos, las desigualdades y la mercantilización de la vida, esta agenda de cambio no se aplica de la misma manera para el Sur Global.
Ante las desigualdades que caracterizan a la crisis sistémica generada por los impactos ecológicos y multidimensionales del crecimiento ilimitado, defendemos la necesidad de definir un concepto de deuda del crecimiento.
Desde la perspectiva Norte-Sur, proponemos considerar como conjunto de fenómenos que conforman la deuda del crecimiento a la deuda ecológica, la deuda social, la deuda cultural, la deuda histórica, la deuda económica, la deuda financiera, y la deuda de los cuidados.
Las alternativas planteadas por el decrecimiento también son políticas y el objetivo de volver a situar el cuidado de las personas y de la naturaleza en el centro de los modelos de sociedades y de las políticas no puede sustentarse en la lógica economicista y productivista. Para ello necesitamos nuevos paradigmas que superen la ideología del crecimiento económico, que planteen lo que podríamos llamar una economía del afecto (Carpio), no cuantificable, basada en la calidad de los intercambios entre las personas, donde un acto económico se mide por su capacidad de crear vínculos sociales y superar la mercantilización.
Por último, sin olvidar las reservas expresadas acerca de los riesgos y limitaciones de las valoraciones monetarias, el ajuste estructural del Norte Global también tendría que contemplar formas de compensaciones económicas por lo menos para paliar algunos de los aspectos más destructivos de la deuda, como el exceso de emisiones de dióxido de carbono, los pasivos ambientales, la contaminación producto de la explotación de residuos tóxicos, o las deudas históricas y culturales. Los recursos así obtenidos, tendrían que canalizarse, obviamente, de acuerdo a los fines establecidos de forma autónoma por las poblaciones del Sur Global.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Moneda social Las pitas
Un poco de historia. Nosotros empezamos como un banco de tiempo que formaba parte del proyecto piloto Tredar, una iniciativa de la Federación Agroalimentaria de CCOO (subvencionada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Rural y Marino con fondos FEADER) e implementada por la Asociación Trotamundos Animado.
En Septiembre de 2012 decidimos en asamblea constituirnos comoComunidad de Intercambio en la zona del Bajo Andarax adoptando para ello una moneda complementaria, la Pita, que sería gestionada online a través del CES, un Sistema de Intercambio en Comunidad libre. Y redactamos nuestros términos y condiciones de funcionamiento interno guiándonos por las experiencias previas de la Comunidad de Intercambio de la Sierra Norte de Madrid que llevaba mucho más tiempo funcionando a través de la Mora como moneda social complementaria.
Aunque desde el principio hemos sido bastante autónomos respecto a las instituciones en la toma de decisiones, ahora podemos decir que somos totalmente libres. Desde este año 2013 no contamos con ningún tipo de aporte institucional y pasamos a ser un grupo de personas que se organizan libremente para desarrollar esta iniciativa. Desde ahora el proyecto se alimenta exclusivamente de nuestros propios esfuerzos como miembros de la Comunidad de Intercambio del Bajo Andarax ( CIBA ). Depende de nosotros que la Pita siga creciendo y contribuyendo a mejorar las circunstancias socio-económicas de nuestra zona.
Así que para resumir, somos un colectivo de personas libres que utilizan las pitas como moneda social complementaria para articular nuestras operaciones de intercambio de bienes y servicios. Es decir, que aglutinamos los actividades tradicionales de los bancos de tiempo y el trueque. Dicho esto es importante subrayar que NO SOMOS un grupo de personas que se reúne periódicamente para hacer un mercadillo de segunda mano.
Además de lo anterior, queremos señalar que nuestra relación con la política no va más allá de las decisiones que tomamos para organizarnos como comunidad de intercambio; es decir, somos ajenos a cualquier vinculación con partidos políticos.
viernes, 22 de febrero de 2013
Semillas para una cooperativa integral: RESILIENCIA Y HUMOR
Hace unos meses llegué de visita
a la inauguración de la Cooperativa
Integral Cabo de Gata, en apoyo desde la homóloga granaína y catalana, de
las cuales formo parte. El grupo brillaba por su cohesión y familiaridad, el
espacio era insuperable. Lo que más me sorprendió fue la alegría y la convicción
con la que se les sentía trabajar y relacionarse. Llevaban sobre sus espaldas y
corazones un intenso trabajo de creación de este proyecto y la ilusión de ese
día marcó la experiencia de todo un verano.
El cortijo El Chavo, actual Pez
Verde, ha sido sede de numerosos eventos que forman parte de la historia de San
José, también del cooperativismo integral. En poco tiempo desde la inauguración
el 13 de mayo de 2012, el número de personas asociadas e interesadas en la cooperativa
creció hasta triplicarse, prometiendo un futuro cercano activo, creativo y con
posibilidades de desarrollo muy motivadoras.
El huerto, el gallinero, el
comedor social, los talleres monográficos, cine fórums, han dado lugar a
encuentros inolvidables y han facilitado el aprendizaje colectivo y la
expresión, la magia de la comunicación humana.
Pero pronto un cambio inesperado
situó al grupo en una difícil decisión. El cese repentino de la tienda
ecológica situada en el cortijo, con quien había un pacto de cooperación en el
espacio y las actividades, interrumpía la intensa actividad y planteaba una
difícil situación económica, exigiendo una rápida decisión de gran calibre. La
nueva situación suponía quintuplicar los gastos de la sede con un margen de
pocas semanas para tomar decisiones. La sociedad cooperativa se puso manos a la
obra para recaudar el alquiler completo, creando actividades, aportando
inversión en productos, entre otras, con la intención de conservar el espacio.
Ha sido una oportunidad para
valorar el proyecto desde su base y una prueba de nuestra capacidad de
adaptación a los cambios. Como se dice, “no hay mal que por bien no venga” y el
grupo, tras hacer una profunda valoración de la situación, ha decidido que no
es apropiado tan elevado gasto para continuar con la actividad en ese espacio.
Principalmente porque no supone una mejoría
real en la calidad de vida de las personas, por no tener capacidad de
vivienda ni un margen de tiempo razonable para generar autoempleo. Por lo
tanto, la asamblea decidió el pasado mes de enero que se embarcaba en un nuevo capítulo, basado en el respeto y la
aceptación de la situación, aprovechando otros espacios cedidos o compartidos,
liberándonos de las tensiones económicas para centrarnos en las prioridades de
nuestros objetivos comunes y mejorar la calidad de vida de todas las personas
comprometidas con el proyecto. ¡Comienza, pues, un nuevo capítulo de la CI Cabo
de Gata!
Principios y objetivos de las cooperativas integrales, (CI)
Soberanía, asamblearismo,
autogestión, empoderamiento, confianza mutua, solidaridad, son algunas de las
palabras claves que definen los movimientos cooperativistas. Arraigadas en el
decrecentismo y la necesidad de recuperar los espacios de consumo y producción
local, las CI buscan como objetivo principal fortalecer el tejido social, regenerando la dignidad de las personas
desempleadas (altamente cualificadas en nuestro país), creando oportunidades de autoempleo y abastecimiento de las necesidades
más básicas.
La organización de las CI se
estructura mediante redes locales formadas
por proyectos autónomos,
(asociaciones, cooperativas, personas autónomas, etc.) que se interrelacionan beneficiándose
mutuamente, participan comprometidas y deciden por el bien común. Por ejemplo, ante
nuestra soberanía alimentaria,
mejorando el consumo de cercanía o de km. 0, eliminando intermediarios/as y
reduciendo los costes, para permitir el trabajo digno de quienes producen y el
consumo responsable, de calidad y asequible para consumidores y consumidoras.
Para ello la figura de los/as “prosumidores/as” es una herramienta
que facilita la economía social de un grupo vinculado. Si un número determinado
de personas producimos para una comunidad y nos comprometemos a consumir en
ella, tenemos la oportunidad de crear una fuente de riqueza con autonomía
propia.
Las dificultades son oportunidades para sacar de nosotras mismas lo que
a veces desconocemos que tenemos, como la imaginación y la creatividad. Habilidades
y recursos personales y colectivos que tenemos algo adormecidos y son necesarios
desempolvar. La cooperación emerge como una actitud personal y un acuerdo
social para la convivencia e incluso supervivencia, ante las situaciones que
afrontamos actualmente. Cierto es que, ante situaciones de estrés, la capacidad
creativa y la intuición se encuentran cegadas por el árbol que no deja ver el
bosque, por lo que gran parte del trabajo en las CI es fortalecerse ante los
conflictos y resolverlos de forma colectiva. Este nuevo capítulo es, en todo
caso, un paso más en el proceso que
reafirma y afianza tanto los principios como los objetivos de la CI Cabo de
Gata.
El grupo continúa, aún con más
entusiasmo y afirmación, su camino de desarrollo enredándose en la amalgama de
colectivos que emergen y caminan por la provincia, fusionando ideas,
compartiendo recursos y creando vínculos que mejoren nuestra calidad de vida.
Entre ellos podemos nombrar grupos de consumo como El Tirabeke o la Comunidad de Intercambio del Bajo Andarax con la moneda social La Pita, herramientas
colectivas que facilitan nuestra transición a un mundo mejor.
La oportunidad de este proceso es
fortalecer nuestra capacidad de consenso
para avanzar en colectivo, reafirmando y
revisando nuestros objetivos comunes,
dando espacio a todas las personas y propuestas con equidad y responsabilidad,
siguiendo los principios asamblearios y de confianza mutua.
La decisión de desapegarnos del
espacio y de una inversión económica importante, ha supuesto todo un acto de
reflexión y entrenamiento de nuestra capacidad de resiliencia, que desemboca en el fortalecimiento de nuestras estructuras y favorece nuestra cohesión. Aprender de los errores y
rectificar es un método resiliente.
Pero ¿Qué es la resiliencia?
La palabra resiliencia se refiere
a la capacidad de las personas, los grupos y las comunidades para enfrentarse,
sobreponerse y salir transformados ante las adversidades.
Qué hace una persona resiliente:
·
Sentir que controla su vida
·
Saber cómo fortalecer la resistencia al estrés
·
Manifestar empatía hacia las otras personas
·
Desarrollar una comunicación afectiva y
capacidades interpersonales
·
Tener sólidas habilidades para solucionar
problemas y tomar decisiones
·
Establecer metas realistas acordes con los
recursos
·
Aprender tanto del éxito como del fracaso
·
Ser compasivo
·
Llevar una vida responsable con valores sensatos
·
Sentirse especial (no egocéntrico) compartiendo este
sentimiento con las demás personas.
La importancia del humor
Es necesario entender el humor
como el equilibrio o el estado de madurez entre la euforia y la depresión. Una
persona con sentido del humor es una persona equilibrada, que se permite
construir sus relaciones y sus vínculos desde la relativización de todo, de
todos los problemas. El humor nos sitúa en la encrucijada entre la confianza en
la vida y la incongruencia. El papel del humor es más importante y más profundo
cuando la adversidad trastoque más el sentido de las zonas más importantes de
nuestra vida. Tener la capacidad de reírse de todo, incluso de uno mismo, es un
buen antídoto ante los golpes existenciales. Reírse nos permite reencontrar el
sentido a lo que zozobra. El humor nos permite transcender el momento concreto,
crear distancia entre el problema y la persona.
Decálogo para construir la resiliencia
1. Diagnosticar
recursos y potencialidades con el objetivo de encontrar una solución. Partir
del núcleo de aquello que funciona bien de la persona herida y de su entorno.
2. Tener
en cuenta el entorno. La resiliencia presenta una clara dimensión comunitaria, cada persona se construye y afronta sus
adversidades en el seno de una comunidad donde el apoyo social juega un papel transcendental.
3. Considerar
a la persona como una unidad.
4. Reflexionar
en términos de escoger y de dibujar
estrategias a lo largo de la vida.
5. Integrar la experiencia pasada en la
vida presente.
6. Dejar
sitio a la espontaneidad y a la creatividad. La aceptación de la persona, el descubrimiento del sentido, la
autoestima y el humor se construyen de manera no intencional.
7.
Reconocer el valor de la imperfección. El
espíritu de la resiliencia nos invita a descubrir nuevos caminos de crecimiento
entre un abanico de posibilidades. El ser humano debe construir una estrategia
existencial que integre la aceptación de
la imperfección con la voluntad de mejorar.
8.
Considerar que el fracaso no anula el
sentido. La resiliencia nos hace sensibles al hecho de que un éxito limitado,
incluso la carencia de éxito no es
sinónimo de fracaso. Hay que diferenciar éxito de sentido. Una vida rica se
teje con una mezcla de actividades que aportan un máximo de sentido para todas
las personas, con éxito o sin él. El
sentido, la motivación y el compromiso determinan la calidad de la vida.
9. Adaptar
la acción. Discernir qué es protección y
qué es riesgo en cada situación.
10. Imaginar una nueva política y economía social.
La resiliencia nos incita a establecer políticas sociales, educativas y
sanitarias, que apuesten por programas económicos y servicios que estimulen los
recursos de las personas y las comunidades, de tal manera que sean ellas mismas
las que se encarguen de su aplicación.
Mientras
tanto, el panorama del cooperativismo integral ibérico, sigue caminando, más o
menos lento, para ir más o menos lejos, pero caminando y reciclando la
indignación sumisa en pensamientos, espacios, acciones y proyectos creativos.
+ Inf. En: rebelaos.net (manual
cooperativista integral)
Fuente: “La resiliencia, crecer desde la
adversidad” Ana Forest y Jordi Grané
Plataforma editorial, 2008
“Desde esta perspectiva el
futuro no existe. Sólo será presente en la medida que lo sigamos cocreando cada día, a cada momento. Y siempre vaya
acompañado de una sonrisa como telón de fondo…”
domingo, 10 de febrero de 2013
martes, 29 de enero de 2013
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