martes, 29 de enero de 2013
sábado, 29 de diciembre de 2012
El reino de Bután y el cambio climático
El reino de Bután
y el cambio climático
El reino de Bután, también llamado Tierra del Dragón es
grande como Suiza, está situado entre China e India en el techo del mundo, los
Himalayas.
Su economía, una
de la menos desarrollada del mundo está basada en la explotación forestal, la
agricultura, y la venta a India de electricidad de origen hidrólico.
Es un país donde era difícil viajar hasta hace poco. En 1972
opto por un desarrollo verde y un indicador que llamaron Felicidad Nacional Bruta.
Bután ha registrado estas últimas décadas importantes logros en esperanza de vida,
escolarización y acceso a la medicina. Estos logros se ven amenazados por el
cambio climático.
El deshielo de sus glaciares provocara el desbordamiento de los lagos en altitud que
a su vez desencadenaran inundaciones y deslizamiento de tierras. El aumento de
las temperaturas harán más frecuentes e más impredecibles las lluvias.
La defensa del medio ambiente es uno de los pilares de la Felicidad Nacional Bruta. Este pequeño
país se ha comprometido a conservar 60% de su cubierta forestal y ha prohibido
la exportación de madera no transformada.
Más de 60% de los Butaneses son campesinos que viven en autarcía y ven como el cambio climático
provocado por el nodo de vida depredador
de los occidentales va a
cambiar sus vidas.
sábado, 22 de diciembre de 2012
DE LA INDIGNACIÓN A LA REVOLUCIÓN INTEGRAL
Laura Domínguez Rosado, socióloga y formadora
lauradrosado.wordpress.comHacía tiempo que se sentía la tristeza oprimida, consecuente con el empeoramiento de las condiciones sociales, el denigrante aumento del mapa de la corrupción y los recortes económicos ante el estupor de la ciudadanía. Era de extrañar que no hubiera más protestas masivas antes del 15 de mayo de 2011.
A partir de la explosión de movilizaciones y acampadas, el 15M ha facilitado la reflexión colectiva, la toma de conciencia de las dificultosas condiciones en que convivimos, un aprendizaje colectivo de los métodos asamblearios, entre otras cuestiones. El 15M ha significado una lanzadera para el encuentro y el surgimiento de nuevos movimientos sociales activos, más allá de las movilizaciones puntuales que ya estaban previstas por “los poderes”. Movilizaciones que, por otro lado, han sido y son muy convenientes para algunos sectores políticos y económicos, siendo un arma de doble filo. No olvidemos qué sucedió con las masas indignadas en la Alemania nazi. Actuar desde la emoción es arriesgado, porque nos volvemos muy manipulables cuando estamos tan a flor de piel. Ahora, desde la madurez del movimiento, los grupos de trabajo se han expandido en barrios y pueblos, dando fruto su trabajo, por ejemplo impidiendo desahucios a familias por parte de los bancos.
Pero, ¿cómo un movimiento tan heterogéneo, surgido de la indignación y el dolor oprimido, puede canalizar de manera constructiva ciertos cambios globales? Empoderamiento es una palabra clave en este proceso y es la capacidad de intervenir en nuestras condiciones de vida a través de su conocimiento.
Pronto surgieron divergencias; ¿qué cambios sociales queremos?, ¿cómo facilitarlos?, ¿hasta dónde queremos llegar para conseguirlos? Las respuestas a estas preguntas han sido las que han ido conformando el nuevo mapa de movimientos sociales, cohesionados o no desde las respuestas consensuadas (o consentidas), ahora sí, más allá de las movilizaciones. También han sido las preguntas, con o sin respuesta, que han desmovilizado y desmotivado a parte de la ciudadanía, que ha visto la dificultad de la situación y ha preferido mantenerse al margen. Tal vez por falta de identificación con ninguna de las respuestas, tal vez por el triunfo de la cultura basada en el miedo y la falta de empoderamiento. Tal vez, por la necesidad de reflexionar su propia respuesta, a falta de referencias y claridad sobre el contexto.
El capitalismo cognitivo
Desde algunos movimientos se considera necesario un trabajo paralelo a las acciones colectivas, que facilite el desarrollo de una cultura común, el acuerdo sobre la realidad subjetiva y cómo la interpretamos. Desarrollo que necesita, por ejemplo, un elefante en cautividad, para descubrir que tiene más fuerza que su grillete y que puede liberarse con solo decidirlo. Este aprendizaje es como una semilla que crece en algunas
mentes y corazones. En algunas ya ha brotado, en otras germina aún tímidamente, otras no ven esta semilla. Será cuestión de tiempo y sincronía, que la indignación germine en una revolución integral. Para conocer más en qué consiste la Revolución Integral, ver Félix Rodrigo Mora (vídeo)
No obstante la valoración positiva en el primer aniversario, existen sombras en torno al movimiento. En general, no solo en las acampadas y en el 15M, muchas personas han sentido y sienten estar en un experimento social, en un cálculo de nuestra capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponernos a ellas, lo que se conoce como resiliencia. En los últimos meses, bajo la continua amenaza de recortes y azuzados/as por la creciente pérdida de derechos y espacios, se siente la necesidad de entrenamiento de esta capacidad.
En teoría todos y todas tenemos claro que los cambios que queremos ver en nuestro mundo, empiezan en una ineludible revolución interior. Pero en la práctica, nos encontramos con distintos niveles de conciencia sobre la situación y diferentes metas por alcanzar. La indignación y el deseo de canalizarla en una revolución integral, se topan con sus propias limitaciones.
La asunción de las normas del mercado en nuestra manera de pensar y tomar decisiones, incluso en nuestra intimidad, son las marcas del capitalismo cognitivo en que convivimos. Dicho de otra manera, el sistema triunfa cuando consigue “colarse” en nuestra forma de ver el mundo, de comunicarnos y de codificar la información que recibimos, cuál elefante que ya no se plantea su propia liberación porque ha dejado de confiar en su fuerza y prefiere estar en cautividad.
Vivir en un sistema capitalista condiciona nuestras capacidades cognitivas, es decir, las formas en que pensamos, sentimos y tomamos decisiones. Es la base que posibilita que tengamos insertada en nuestra mente, tanto a la máquina trabajadora y productiva, como al político y al policía que nos vigila y nos castiga si no cumplimos nuestra función en la cadena de producción y consumo. De esta manera, el movimiento 15 M ha sido una llamada a todos los “elefantes”, (permítanme la metáfora nuevamente), ¿para expresarse y denunciar lo que ha sido evidente en los últimos años? O ¿para soltar sus grilletes y empezar una senda común? ¿Dónde empieza y a dónde se dirige la senda? Son las preguntas que aún están en el aire.
Acordar los mínimos
La falta de costumbre asamblearia, la falta de habilidades en la autogestión y la comunicación, fue latente por parte de muchos/as indignados/as, que por primera vez salían de las normas de la universidad o sus trabajos. Se ha hecho evidente desde entonces, la necesidad de empoderamiento colectivo. Es la oportunidad de este conflicto, la búsqueda de su resolución, la que facilita y fortifica la amalgama de movimientos sociales, vecinales, cooperativistas, reinvindicativos de todo tipo y forma, que sortean las dificultades para organizarse, facilitarse el camino y, quizá sin saberlo, trabajar su resiliencia.
De la indignación a la acción creativa
Si no creemos en las instituciones, ¿es útil invertir nuestras fuerzas en acciones políticas? Ha sido una de las preguntas que más resuenan en torno al 15M.
Reclamar los derechos sociales es algo legítimo e irreprochable, en un estado de derecho social y democrático. Ahora bien, era previsible una manifestación popular y sostenida en el tiempo, a pesar de la intensa capacidad de resistencia que supone, porque es directamente proporcional a la degradación de nuestras vidas. Algunos de nuestros funcionarios, como el actual presidente del gobierno español, ya confesaron merecer una huelga por sus políticas antisociales. Luego, sabemos que no se trata de “accidentes” inesperados, si no de funciones sistémicas muy bien diseñadas.
Visto así, ¿estamos realmente en un estado democrático, de derecho y social?, ¿tiene sentido reivindicar nuestros derechos ante los grupos estrategas que viven de organizarlos, reprimirlos y legitimarse?, ¿qué posibilidades tenemos de crecer si nos limitamos a la protesta continua entrando aún más, de esta manera, en las normas que rechazamos?
Centrar nuestra actitud en protestar y exigir unos derechos negados de antemano, es un desgaste que aumenta la posibilidad de ser criminalizados, perder la credibilidad ante quienes trabajan por construir el mundo en el que quieren vivir y una pérdida de oportunidades para crear nuevas bases culturales y técnicas, que solucionen nuestras condiciones de vida. Sabemos que el sistema financiero no vela por nuestro bienestar, luego, ¿tiene sentido enfocar nuestras energías a una exigencia legítima, pero inútil? Sin saberlo, al situarlos en el centro de nuestras emociones, les estamos haciendo más fuertes. En cambio, ¿qué pasaría si nadie tuviera sus ahorros en ninguna entidad bancaria? ¿Qué pasaría si no tuvieran clientes? Entonces querrían dialogar. Sería, tal vez, el mayor acto revolucionario: prescindir de todos ellos y dejar “a los amos sin sus esclavos”. Para que esto pueda hacerse realidad, existen iniciativas cooperativistas que trabajan para ofrecer los bienes y servicios que necesita la población, desde las cooperativas de crédito como Fiare, las escuelas libres, el acompañamiento en nuestra salud o la alimentación ecológica y libre de productos tóxicos, de producción local y sin intermediarios/as.
Como dice un proverbio Samurai: “no dejes que tu enemigo marque tu camino”.
Cooperativismo integral
Al haber nacido en la cautividad de este sistema económico, tenemos potenciales no desarrollados en los que debemos aprender a confiar. Ahora que el estado ha mostrado con evidencia su ilegitimidad, negando la soberanía del pueblo, muchos movimientos sociales se proponen una verdadera liberación, más allá de la reforma del sistema. El modelo de cooperativismo integral es una de las metas cohesionadoras que están dando sus frutos en muchas regiones españolas. Surgió años antes del 15M y ahora retoma aún más coherencia y fuerza, siendo una oportunidad para canalizar la indignación en fuerza creativa. Más allá de la indignación sumisa, el movimiento cooperativista integral y postcapitalista, responde
claramente a las preguntas antes planteadas. El camino es la liberación de nuestras vidas, emancipándonos del estado y el mercado absolutistas, aplicando la economía social para cubrir nuestras necesidades mediante el autoempleo y la organización en redes de consumidores/as y productores/as. Se trata de recuperar la dimensión ética y humana de las actividades económicas, con una economía basada en la solidaridad, la reciprocidad y el apoyo mutuo. Si buscamos la mayor resiliencia, la cooperación es la forma de organización que permite el beneficio de toda la comunidad.
Mientras sigamos consumiendo sus artículos no tenemos fuerza para exigir lo que ya tienen previsto negarnos y el mercado laboral, el trabajo es el grillete que nos mantiene sometidos/as al sistema.
En un país con millones de personas desempleadas y la generación más sobretitulada de la historia, ¿cabe seguir a la espera de puestos de trabajo en el mercado? El cooperativismo integral es un paraguas, que agrupa proyectos autónomos, que se articulan en forma de redes organizadas donde se procuran las necesidades básicas sin la complicidad del sistema opresor y sin caer en el fraude fiscal que destruiría al movimiento cooperativista. Se trata de una oportunidad de autoempleo y de crecimiento colectivo de manera liberada, que requiere compromiso y responsabilidad, así como la confianza en que podemos soltar nuestros grilletes. Para más información ver Cooperativa Integral Catalana.
Sin duda, es más saludable estar en actitud creativa, construyendo lo que queremos, que limitarnos a expresar nuestro enfado ante lo que ya sabemos que no es nuestro. Principalmente porque existen códigos preparados para criminalizar y sofocar estas protestas y porque la valentía, no está en desafiar las circunstancias impuestas, sino en ser capaces de crear las propias. La sutil diferencia es la actitud creativa, frente a la actitud indignada.
Gracias a todas las personas que con su manera de ser y estar hacen posible el cambio social que facilite una revolución integral
sábado, 15 de diciembre de 2012
La Permacultura
Los padres de la
permacultura, David Holmgen y Bill Mollison han desarrollado un sistema de
diseño de culturas, lugares de vida,
sistemas agrícolas basado en tres éticas
y doce principios.
La permacultura combina varias disciplinas, como son agricultura,
arquitectura, ecología, organización social, con el propósito de realizar sistemas
que sean aptos para dar respuestas a la
crisis ambiental y social que estamos atravesando y preservar las condiciones naturales de los
ecosistemas y del clima.
La producción de alimentos,
de energía, la organización de estructuras sociales son concebidas como
oportunidades para aumentar, la diversidad,
la estabilidad y la resiliencia de los sistemas tomando ejemplo en la
naturaleza y los pueblos primeros que
se caracterizan por necesitar muy poca energía
para funcionar.
La permacultura también
integra el conocimiento científico y la tecnología moderna.
Los tres principios éticos
son:
1ºCuidado
de la tierra .
La tierra es un conjunto de
sistemas complejos (Gaïa) auto regulada que preserva las condiciones favorable
a la vida. No tenemos otra alternativa que
preservar estas condiciones respetando los bosques, ríos, mares, océanos
que son los ecosistemas que permiten
mantener todas las formas de vida.
2º Cuidado de La gente
La clave es la cooperación
no la competición.
El cuidado de la gente
empieza por uno mismo, la familia, los vecinos, las comunidades locales y se
extiende hacia fuera en círculos concéntricos.
Cuidar de uno mismo quiere
decir llegar a la auto suficiencia y la responsabilidad personal, pasando de
ser consumidores pasivos a actores
creativos y responsables de nuestra producción.
3ºCompartir los recursos de una forma justa.
Compartir de forma justa no
significa solo un justo reparto entre clases sociales de una riqueza basada en
la producción, sino que tenemos que tener en cuenta dos factores fundamentales
en este reparto, los animales y las generaciones venideras.
Parece obvio que la
desaparición de la biodiversidad tanto a nivel de las plantas que de los
animales sea debida al tremendo impacto
que tiene nuestra manera de vivir sobre los ecosistemas.
Limitar nuestra demografía y
nuestra invasión de los eco sistemas naturales parece ser la única vía para
preservar la vida de los animales y la
nuestra por consecuencia.
Los seres humanos tenemos que aprender la práctica de la auto limitación sostenible , respectando nuestras necesidades, pero también contemplando la
capacidad regenerativa de la tierra y las necesidades de las generaciones
futuras.
Los doce principios de diseño son:
1º Observar y interactuar.
Si tomamos el tiempo de
observar la naturaleza, tendremos la posibilidad de concebir soluciones
adaptadas a cada situación.
2º Captar y almacenar
energía.
El flujo solar es una fuente
de energía inagotable a nuestra escala. Ha permitido a las culturas
preindustriales gozar de un planeta en buena salud . Tenemos que desarrollar
sistemas que colectan los recursos cuando son abundantes para poderlos aprovechar cuando son escasos.
3º Crear una producción.
El proverbio ”No podemos
trabajar con el estomago vacio” nos recuerda que necesitamos resultados
realmente útiles a cada etapa del trabajo emprendido.
4º Aplicar autoregulación y
aceptar retroalimentación.
Significa ser conscientes de nuestros límites y
aceptarlos.
Tenemos que alejarnos de las
prácticas y actividades nefastas y asegurarnos que los sistemas concebidos
podrán seguir funcionando mucho tiempo correctamente.
Los resultados de nuestras
acciones tardan mucho en hacer efecto y serán nuestros nietos que tendrán que
sufrir sus efectos.(retroalimentación negativa)
5º Usar y valorar los
servicios y recursos naturales.
Utilizando los recursos
renovables tanto como podamos y cambiando de hábitos de consumo, podemos deshacernos
de nuestra adicción mórbida hacia los
recursos no renovables.
6º No producir deshechos.
Utilizar y valorar todos
los recursos, no tiramos nada.
Es fácil despilfarrar en tiempos de bonanza pero eso genera
penurias mas tarde.
El gusano es el símbolo, transforma
los desechos humanos y animales en nutrimentos útiles para las plantas.
7. Diseñar desde los
patrones hacia los detalles.
Si nos focalizamos en los detalles perdemos la
visión del conjunto.
Cuando observamos
cuidadosamente la naturaleza y las
sociedades tradicionales vemos aparecer estructuras que nos van a poder servir
de patrones, luego poco a poco se pueden añadir los detalles.
8.Integrar más que segregar.
Cuantos más seamos, menos
duro se hace el trabajo. Juntos podemos
ayudarnos mutuamente y hacer grandes cosas.
9º Utilizar soluciones
lentas y pequeñas:
Las estrategias pequeñas y lentas son más productivas a largo plazo y necesitan
menos recursos y energía.
10. Valorar la diversidad.
La diversidad nos hace menos
vulnerables a las amenazas, más estables y resilientos. Un monocultivo
está más expuesto a las enfermedades y
parásitos que una asociación de cultivos.
11.Usar los bordes y valorar
lo marginal.
Es en las fronteras de un sistema que se sitúan los fenómenos los
más interesantes, enriquecedores y productivos,
12. Usar y responder
creativamente al cambio.
Observando atentamente e
interviniendo en el buen momento podemos tener una influencia benéfica en los
cambios inevitables.
Estos principios se ponen en práctica para crear sistemas, auto-suficientes
integrados, sin daños visuales en
el paisaje, sin crear contaminación, integradores
de las personas, respetuosos con los animales.
En su libro Permacultura. Principios
y sendero más allá de la sustentabilidad
2002 David Holmgren propone una herramienta de pensar ( la permacultura)
para ayudar en la transición productiva de una sociedad industrial de alto
consumo energético hacia una cultura sostenible post industrial.
Sus principios parecen
simples y fáciles de alcanzar, nada es
más alejado de la realidad, debemos hacer un esfuerzo para integrar estos
principios básicos ya que nuestra mente está condicionada por principios opuestos. La competitividad,
el individualismo, la cultura del éxito nos impiden ver lo obvio, sin los demás
no somos nadie.
Bibliografia.
Permaculture One(1978)
El libro fruto de la breve
pero intensa colaboración entre Bill Mollison y David Holmgren fue al origen
del movimiento de permacultura.
Masanobu Fukuoka . La
revolución en una brizna de paja (1978)
Fukuoka presenta en este
libro más filosófico que practico el manejo de la cultura natural.
Bill mollison y Reni Mia
Slay 1994 , Tarigari impreso en eu (español).
También
podéis encontrar libros en PDF en la pagina siguiente
lunes, 26 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
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