sábado, 29 de diciembre de 2012

Cosméticos toxicos


El reino de Bután y el cambio climático


El reino de Bután y el cambio climático

El reino de Bután, también llamado Tierra del Dragón es grande como Suiza, está situado entre China e India en el techo del mundo, los Himalayas.
Su economía, una de la menos desarrollada del mundo está  basada en la explotación forestal, la agricultura, y la venta a India de electricidad de origen hidrólico.
Es un país donde era difícil viajar hasta hace poco. En 1972 opto por un desarrollo verde y un indicador que  llamaron Felicidad Nacional Bruta.
 Bután ha registrado estas últimas  décadas importantes logros en esperanza de vida, escolarización y acceso a la medicina. Estos logros se ven amenazados por el cambio climático.
El deshielo de sus  glaciares provocara  el desbordamiento de los lagos en altitud que a su vez desencadenaran inundaciones y deslizamiento de tierras. El aumento de las temperaturas harán más frecuentes e más impredecibles las lluvias.
La defensa del medio ambiente es uno de los pilares  de la Felicidad Nacional Bruta. Este pequeño país se ha comprometido a conservar 60% de su cubierta forestal y ha prohibido la exportación de madera no transformada.
Más de 60% de los Butaneses son campesinos  que viven en autarcía y ven como el cambio climático provocado por el nodo de vida depredador  de los  occidentales  va  a cambiar sus vidas.

sábado, 22 de diciembre de 2012

DE LA INDIGNACIÓN A LA REVOLUCIÓN INTEGRAL



Laura Domínguez Rosado, socióloga y formadora

lauradrosado.wordpress.com
Hacía tiempo que se sentía la tristeza oprimida, consecuente con el empeoramiento de las condiciones sociales, el denigrante aumento del mapa de la corrupción y los recortes económicos ante el estupor de la ciudadanía. Era de extrañar que no hubiera más protestas masivas antes del 15 de mayo de 2011.
A partir de la explosión de movilizaciones y acampadas, el 15M ha facilitado la reflexión colectiva, la toma de conciencia de las dificultosas condiciones en que convivimos, un aprendizaje colectivo de los métodos asamblearios, entre otras cuestiones. El 15M ha significado una lanzadera para el encuentro y el surgimiento de nuevos movimientos sociales activos, más allá de las movilizaciones puntuales que ya estaban previstas por “los poderes”. Movilizaciones que, por otro lado, han sido y son muy convenientes para algunos sectores políticos y económicos, siendo un arma de doble filo. No olvidemos qué sucedió con las masas indignadas en la Alemania nazi. Actuar desde la emoción es arriesgado, porque nos volvemos muy manipulables cuando estamos tan a flor de piel. Ahora, desde la madurez del movimiento, los grupos de trabajo se han expandido en barrios y pueblos, dando fruto su trabajo, por ejemplo impidiendo desahucios a familias por parte de los bancos.
Pero, ¿cómo un movimiento tan heterogéneo, surgido de la indignación y el dolor oprimido, puede canalizar de manera constructiva ciertos cambios globales? Empoderamiento es una palabra clave en este proceso y es la capacidad de intervenir en nuestras condiciones de vida a través de su conocimiento.
Pronto surgieron divergencias; ¿qué cambios sociales queremos?, ¿cómo facilitarlos?, ¿hasta dónde queremos llegar para conseguirlos? Las respuestas a estas preguntas han sido las que han ido conformando el nuevo mapa de movimientos sociales, cohesionados o no desde las respuestas consensuadas (o consentidas), ahora sí, más allá de las movilizaciones. También han sido las preguntas, con o sin respuesta, que han desmovilizado y desmotivado a parte de la ciudadanía, que ha visto la dificultad de la situación y ha preferido mantenerse al margen. Tal vez por falta de identificación con ninguna de las respuestas, tal vez por el triunfo de la cultura basada en el miedo y la falta de empoderamiento. Tal vez, por la necesidad de reflexionar su propia respuesta, a falta de referencias y claridad sobre el contexto.
El capitalismo cognitivo
Desde algunos movimientos se considera necesario un trabajo paralelo a las acciones colectivas, que facilite el desarrollo de una cultura común, el acuerdo sobre la realidad subjetiva y cómo la interpretamos. Desarrollo que necesita, por ejemplo, un elefante en cautividad, para descubrir que tiene más fuerza que su grillete y que puede liberarse con solo decidirlo. Este aprendizaje es como una semilla que crece en algunas
mentes y corazones. En algunas ya ha brotado, en otras germina aún tímidamente, otras no ven esta semilla. Será cuestión de tiempo y sincronía, que la indignación germine en una revolución integral. Para conocer más en qué consiste la Revolución Integral, ver Félix Rodrigo Mora (vídeo)
No obstante la valoración positiva en el primer aniversario, existen sombras en torno al movimiento. En general, no solo en las acampadas y en el 15M, muchas personas han sentido y sienten estar en un experimento social, en un cálculo de nuestra capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponernos a ellas, lo que se conoce como resiliencia. En los últimos meses, bajo la continua amenaza de recortes y azuzados/as por la creciente pérdida de derechos y espacios, se siente la necesidad de entrenamiento de esta capacidad.
En teoría todos y todas tenemos claro que los cambios que queremos ver en nuestro mundo, empiezan en una ineludible revolución interior. Pero en la práctica, nos encontramos con distintos niveles de conciencia sobre la situación y diferentes metas por alcanzar. La indignación y el deseo de canalizarla en una revolución integral, se topan con sus propias limitaciones.
La asunción de las normas del mercado en nuestra manera de pensar y tomar decisiones, incluso en nuestra intimidad, son las marcas del capitalismo cognitivo en que convivimos. Dicho de otra manera, el sistema triunfa cuando consigue “colarse” en nuestra forma de ver el mundo, de comunicarnos y de codificar la información que recibimos, cuál elefante que ya no se plantea su propia liberación porque ha dejado de confiar en su fuerza y prefiere estar en cautividad.
Vivir en un sistema capitalista condiciona nuestras capacidades cognitivas, es decir, las formas en que pensamos, sentimos y tomamos decisiones. Es la base que posibilita que tengamos insertada en nuestra mente, tanto a la máquina trabajadora y productiva, como al político y al policía que nos vigila y nos castiga si no cumplimos nuestra función en la cadena de producción y consumo. De esta manera, el movimiento 15 M ha sido una llamada a todos los “elefantes”, (permítanme la metáfora nuevamente), ¿para expresarse y denunciar lo que ha sido evidente en los últimos años? O ¿para soltar sus grilletes y empezar una senda común? ¿Dónde empieza y a dónde se dirige la senda? Son las preguntas que aún están en el aire.
Acordar los mínimos
La falta de costumbre asamblearia, la falta de habilidades en la autogestión y la comunicación, fue latente por parte de muchos/as indignados/as, que por primera vez salían de las normas de la universidad o sus trabajos. Se ha hecho evidente desde entonces, la necesidad de empoderamiento colectivo. Es la oportunidad de este conflicto, la búsqueda de su resolución, la que facilita y fortifica la amalgama de movimientos sociales, vecinales, cooperativistas, reinvindicativos de todo tipo y forma, que sortean las dificultades para organizarse, facilitarse el camino y, quizá sin saberlo, trabajar su resiliencia.
De la indignación a la acción creativa
Si no creemos en las instituciones, ¿es útil invertir nuestras fuerzas en acciones políticas? Ha sido una de las preguntas que más resuenan en torno al 15M.
Reclamar los derechos sociales es algo legítimo e irreprochable, en un estado de derecho social y democrático. Ahora bien, era previsible una manifestación popular y sostenida en el tiempo, a pesar de la intensa capacidad de resistencia que supone, porque es directamente proporcional a la degradación de nuestras vidas. Algunos de nuestros funcionarios, como el actual presidente del gobierno español, ya confesaron merecer una huelga por sus políticas antisociales. Luego, sabemos que no se trata de “accidentes” inesperados, si no de funciones sistémicas muy bien diseñadas.
Visto así, ¿estamos realmente en un estado democrático, de derecho y social?, ¿tiene sentido reivindicar nuestros derechos ante los grupos estrategas que viven de organizarlos, reprimirlos y legitimarse?, ¿qué posibilidades tenemos de crecer si nos limitamos a la protesta continua entrando aún más, de esta manera, en las normas que rechazamos?
Centrar nuestra actitud en protestar y exigir unos derechos negados de antemano, es un desgaste que aumenta la posibilidad de ser criminalizados, perder la credibilidad ante quienes trabajan por construir el mundo en el que quieren vivir y una pérdida de oportunidades para crear nuevas bases culturales y técnicas, que solucionen nuestras condiciones de vida. Sabemos que el sistema financiero no vela por nuestro bienestar, luego, ¿tiene sentido enfocar nuestras energías a una exigencia legítima, pero inútil? Sin saberlo, al situarlos en el centro de nuestras emociones, les estamos haciendo más fuertes. En cambio, ¿qué pasaría si nadie tuviera sus ahorros en ninguna entidad bancaria? ¿Qué pasaría si no tuvieran clientes? Entonces querrían dialogar. Sería, tal vez, el mayor acto revolucionario: prescindir de todos ellos y dejar “a los amos sin sus esclavos”. Para que esto pueda hacerse realidad, existen iniciativas cooperativistas que trabajan para ofrecer los bienes y servicios que necesita la población, desde las cooperativas de crédito como Fiare, las escuelas libres, el acompañamiento en nuestra salud o la alimentación ecológica y libre de productos tóxicos, de producción local y sin intermediarios/as.
Como dice un proverbio Samurai: “no dejes que tu enemigo marque tu camino”.
Cooperativismo integral
Al haber nacido en la cautividad de este sistema económico, tenemos potenciales no desarrollados en los que debemos aprender a confiar. Ahora que el estado ha mostrado con evidencia su ilegitimidad, negando la soberanía del pueblo, muchos movimientos sociales se proponen una verdadera liberación, más allá de la reforma del sistema. El modelo de cooperativismo integral es una de las metas cohesionadoras que están dando sus frutos en muchas regiones españolas. Surgió años antes del 15M y ahora retoma aún más coherencia y fuerza, siendo una oportunidad para canalizar la indignación en fuerza creativa. Más allá de la indignación sumisa, el movimiento cooperativista integral y postcapitalista, responde
claramente a las preguntas antes planteadas. El camino es la liberación de nuestras vidas, emancipándonos del estado y el mercado absolutistas, aplicando la economía social para cubrir nuestras necesidades mediante el autoempleo y la organización en redes de consumidores/as y productores/as. Se trata de recuperar la dimensión ética y humana de las actividades económicas, con una economía basada en la solidaridad, la reciprocidad y el apoyo mutuo. Si buscamos la mayor resiliencia, la cooperación es la forma de organización que permite el beneficio de toda la comunidad.
Mientras sigamos consumiendo sus artículos no tenemos fuerza para exigir lo que ya tienen previsto negarnos y el mercado laboral, el trabajo es el grillete que nos mantiene sometidos/as al sistema.
En un país con millones de personas desempleadas y la generación más sobretitulada de la historia, ¿cabe seguir a la espera de puestos de trabajo en el mercado? El cooperativismo integral es un paraguas, que agrupa proyectos autónomos, que se articulan en forma de redes organizadas donde se procuran las necesidades básicas sin la complicidad del sistema opresor y sin caer en el fraude fiscal que destruiría al movimiento cooperativista. Se trata de una oportunidad de autoempleo y de crecimiento colectivo de manera liberada, que requiere compromiso y responsabilidad, así como la confianza en que podemos soltar nuestros grilletes. Para más información ver Cooperativa Integral Catalana.
Sin duda, es más saludable estar en actitud creativa, construyendo lo que queremos, que limitarnos a expresar nuestro enfado ante lo que ya sabemos que no es nuestro. Principalmente porque existen códigos preparados para criminalizar y sofocar estas protestas y porque la valentía, no está en desafiar las circunstancias impuestas, sino en ser capaces de crear las propias. La sutil diferencia es la actitud creativa, frente a la actitud indignada.
Gracias a todas las personas que con su manera de ser y estar hacen posible el cambio social que facilite una revolución integral

sábado, 15 de diciembre de 2012

La Permacultura



Los padres de la permacultura, David Holmgen y Bill Mollison han desarrollado un sistema  de  diseño  de culturas, lugares de vida, sistemas agrícolas basado en tres éticas  y doce  principios.
 La permacultura combina  varias disciplinas, como son agricultura, arquitectura, ecología, organización social, con el propósito de realizar sistemas  que sean aptos para dar respuestas a la crisis ambiental y social que estamos atravesando y  preservar las condiciones naturales de los ecosistemas y del clima.
La producción de alimentos, de energía, la organización de estructuras sociales son concebidas como oportunidades para  aumentar, la diversidad, la estabilidad y la resiliencia   de los sistemas tomando ejemplo en la naturaleza y los pueblos primeros que   se caracterizan por necesitar muy poca   energía para funcionar.
La permacultura también integra el conocimiento científico y la tecnología moderna.
Los tres principios éticos son:
1ºCuidado de  la tierra .
La tierra es un conjunto de sistemas complejos (Gaïa) auto regulada que preserva las condiciones favorable a la vida. No tenemos otra alternativa que  preservar estas condiciones respetando los bosques, ríos, mares, océanos que son los ecosistemas  que permiten mantener todas las formas de vida.
Cuidado de La gente
La clave es la cooperación no la competición.
El cuidado de la gente empieza por uno mismo, la familia, los vecinos, las comunidades locales y se extiende hacia fuera en círculos concéntricos.
Cuidar de uno mismo quiere decir llegar a la auto suficiencia y la responsabilidad personal, pasando de ser consumidores pasivos a  actores creativos y responsables de nuestra producción.

3ºCompartir  los recursos de una forma justa.
Compartir de forma justa no significa solo un justo reparto entre clases sociales de una riqueza basada en la producción, sino que tenemos que tener en cuenta dos factores fundamentales en este reparto, los animales y las generaciones venideras.
Parece obvio que la desaparición de la biodiversidad tanto a nivel de las plantas que de los animales sea  debida al tremendo impacto que tiene nuestra manera de vivir sobre los ecosistemas.
Limitar nuestra demografía y nuestra invasión de los eco sistemas naturales parece ser la única vía para preservar la vida  de los animales y la nuestra por consecuencia.

Los seres  humanos tenemos que  aprender la práctica de la auto limitación sostenible , respectando nuestras necesidades, pero también contemplando la capacidad regenerativa de la tierra y las necesidades de las generaciones futuras.
Los doce principios de diseño son:

1º  Observar y interactuar.
Si tomamos el tiempo de observar la naturaleza, tendremos la posibilidad de concebir soluciones adaptadas a cada situación.

2º Captar y almacenar energía.
El flujo solar es una fuente de energía inagotable a nuestra escala. Ha permitido a las culturas preindustriales gozar de un planeta en buena salud . Tenemos que desarrollar sistemas que colectan los recursos cuando son abundantes para poderlos  aprovechar cuando son escasos.
 3º Crear una producción.
El proverbio ”No podemos trabajar con el estomago vacio” nos recuerda que necesitamos resultados realmente útiles a cada etapa del trabajo emprendido.

4º Aplicar autoregulación y aceptar retroalimentación.
Significa  ser conscientes de nuestros límites y aceptarlos.
Tenemos que alejarnos de las prácticas y actividades nefastas y asegurarnos que los sistemas concebidos podrán seguir funcionando mucho tiempo  correctamente.
Los resultados de nuestras acciones tardan mucho en hacer efecto y serán nuestros nietos que tendrán que sufrir sus efectos.(retroalimentación negativa)

5º Usar y valorar los servicios y recursos naturales.

Utilizando los recursos renovables tanto como podamos y cambiando de hábitos de consumo, podemos deshacernos de  nuestra adicción mórbida hacia los recursos no renovables.

6º No producir deshechos.
Utilizar y valorar  todos  los recursos, no tiramos nada.
Es fácil despilfarrar  en tiempos de bonanza pero eso genera penurias mas tarde.
El gusano es el símbolo, transforma los desechos humanos y animales en nutrimentos útiles para las plantas.

7. Diseñar desde los patrones hacia los detalles.
Si  nos focalizamos en los detalles perdemos la visión del conjunto.
Cuando observamos cuidadosamente  la naturaleza y las sociedades tradicionales vemos aparecer estructuras que nos van a poder servir de patrones, luego poco a poco se pueden añadir los detalles.
8.Integrar más que segregar.
Cuantos más seamos, menos duro se hace el  trabajo. Juntos podemos ayudarnos mutuamente y hacer grandes cosas.

9º Utilizar soluciones lentas y pequeñas:
 Las estrategias pequeñas y lentas  son más productivas a largo plazo y necesitan menos recursos y energía.

10. Valorar la diversidad.
La diversidad nos hace menos vulnerables a las amenazas, más estables y resilientos. Un monocultivo está  más expuesto a las enfermedades y parásitos que una asociación de cultivos.
11.Usar los bordes y valorar lo marginal.
Es en las fronteras  de un sistema que se sitúan los fenómenos los más interesantes, enriquecedores y productivos,
12. Usar y responder creativamente al cambio.
Observando atentamente e interviniendo en el buen momento podemos tener una influencia benéfica en los cambios inevitables.
Estos principios   se ponen en práctica  para crear sistemas, auto-suficientes  integrados, sin daños visuales  en el  paisaje, sin crear contaminación, integradores de las personas, respetuosos con los animales.



En su libro Permacultura. Principios y sendero más allá de la sustentabilidad  2002 David Holmgren propone una herramienta de pensar ( la permacultura) para ayudar en la transición productiva de una sociedad industrial de alto consumo energético hacia una cultura sostenible post industrial.
Sus principios parecen simples  y fáciles de alcanzar, nada es más alejado de la realidad, debemos hacer un esfuerzo para integrar estos principios básicos ya que nuestra mente está condicionada   por principios opuestos. La competitividad, el individualismo, la cultura del éxito nos impiden ver lo obvio, sin los demás no somos nadie.
Bibliografia.
Permaculture One(1978)
El libro fruto de la breve pero intensa colaboración entre Bill Mollison y David Holmgren fue al origen del movimiento de permacultura.
Masanobu Fukuoka . La revolución en una brizna de paja (1978)
Fukuoka presenta en este libro más filosófico que practico el manejo de la cultura natural.
Bill mollison y Reni Mia Slay 1994 , Tarigari impreso en eu (español).
También podéis encontrar libros en PDF en la pagina siguiente

lunes, 26 de noviembre de 2012

Giorgio Mosangini charla sobre decrecimiento en la cooperativa integral Cabo de gata