jueves, 31 de octubre de 2013

¿La agricultura ecológica puede alimentar a todo el mundo?

           
Alimentar el mundo es un enorme desafío, la población mundial está en aumento continuo, los terrenos arables  y el agua  dulce disponibles no pueden extenderse  al infinito y a esto  hay que añadir  un sinfín de factores como quien produce, donde, con que técnicas, quien tiene acceso a la tierra, quien no, como comercializamos la producción, quien especula con ella, el despilfarro etc.…
Agricultura y cambio climático.
La agricultura convencional  basa su productividad en la aportación masiva de productos químicos, y en la disponibilidad del petróleo barato. En muchos países del mundo, los agricultores han practicado, el laboreo, la fertilización química, la aplicación de pesticidas y la irrigación sin contemplaciones, estas prácticas en provocado una pérdida de la biodiversidad, y una contaminación del suelo y del agua que tiene como consecuencia una reducción del crecimiento de los rendimientos.
“ Aunque habitualmente se asigna a la agricultura un nada despreciable 14% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, si tenemos en cuenta la energía utilizada en la agricultura y los cambios de uso del suelo para aumentar la superficie agraria estas emisiones pueden superar el 30% de las totales.. Y si a ello añadimos las emisiones generadas en la elaboración, envasado y distribución de alimentos, el porcentaje de las emisiones del sistema mundial agroalimentario resulta abrumador.”(Isabel Bermejo.E A)
El argumento de mantener este tipo de agricultura a pesar de su impacto medio ambiental negativo  es que sin fertilizantes y pesticidas no se podría alimentar a todo el mundo.  La agricultura biológica no tendría  el rendimiento suficiente  necesario para cubrir las  necesidades de toda la población.
En su libro” La agricultura biológica para alimentar la humanidad “ Jacques  Caplat demuestra todo lo contrario.
El rendimiento de la agro ecología no para de aumentar y es ahora a penas un poco inferior al convencional, la calidad y la cuantidad de los nutrientes  obtenidos son superiores a los convencionales y sobre todo el impacto ecológico es positivo.
La agricultura ecológica  puede luchar eficazmente contra el cambio climático. Al no usar nitrógeno,   se ahora  el co2 necesario a su fabricación y el debido  a su posterior esparcimiento: el esparcimiento de 100k de nitrógeno químico sobre un hectárea corresponde a las emisiones de co2 de  un coche de potencia media que recorre 10000km.
 La ganadería ecológica es menos intensiva, la alimentación de la vacas en las praderas y con forraje produce mucho menos CO2 que una alimentación con maíz y piensos a base de soja OGM  importado de Brasil o Argentina empleados en las granjas convencionales,  sabiendo que al CO2 emitido para la producción hay que sumar  la parte debida al transporte y la de las emisiones de gases  responsables de  la deforestación.
En fin la agricultura biológica y la agroforesteria  con sus técnicas de laboreo ligero y de cobertura permiten secuestrar  co2 en el suelo.

Agricultura y justicia social.
Cuando se lanzo la revolución verde en los años 50  tenía dos objetivos principales   uno era  aumentar la producción para alimentar al máximo de personas, el otro era suprimir  los  3/4 campesinos para que estos se conviertan en obreros para las nuevas fabricas que iban a inundar de productos  la recién nacida sociedad de consumo  .Estas políticas tenían sentido en el contexto de la época pero se siguen desarrollando  cuando no tienen ningún sentido Por ex :Los comisarios de la Unión europea quieren suprimir 4 de los 5 millones de campesinos Polacos,  sin decir que van a hacer con ellos, probablemente engrosar las filas del paro. Las multinacionales del agronegocio prefieren tratar con grandes propietarios para comercializar sus semillas y toda la química  que va con ellas.
La unión europea ayuda masivamente a través de la PAC a los grandes propietarios  agrícolas una parte ínfima de las ayudas van e la agricultura biológica.
La mayoría de las personas que sufren malnutrición son campesinos. Países como Congo, Etiopia o India producen lo suficiente para cubrir sus necesidades, sin embargo la malnutrición llega al 25% o más de la población. En muchos países los campesinos que llevan sus cosechas al mercado tienen que vender por debajo de sus costes de producción para poder luchar con los alimentos  subvencionados exportados por los países del norte. El  libre mercado  sin protección aduanera pone en competencia la agricultura altamente mecanizada y subvencionada del norte con la del sur   que se sostiene solo con la fuerza de los brazos, en algún caso la tracción animal, y sin ninguna ayuda económica.
La producción de productos como, café, cacao, plátanos, ect… para  la exportación al detrimento de cultivos para consumo propio no hace más que empeorar la situación ya que los precios están fijados por el mercado y no por el productor.
La agricultura ecológica necesita más mano de obra que la tradicional en estos tiempos de paro masivo lejos de ser un problema podría ser una solución.
La agricultura y la malnutrición.

Afirmar que la agroecologia no puede alimentar el planeta, es hacer caso omiso de las verdaderas causas del hambre en el mundo .En realidad actualmente  hay una sur producción global de alimentos acompañado de un reparto pésimo de estos. Lo  podríamos resumir en una frase título del libro de Marc Dufumier :”Hambruna en el Sur ,comida basura en el norte”. En este libro su autor afirma que las  primeras hambrunas que aparecieron fueron debidas a importantes sequias en 1973  en el Sahel , Sudan,  Brasil, Bangladesh y en los Andes.
En los 90 en Etiopia, Somalia, Liberia, Sierra Leone, Sri Lanka,  fueron las guerras civiles o internacionales  las responsables. En los años 2007 ,2008 las revueltas del hambre  que se produjeron en países sin conflictos armados como Marruecos,  Camerún,  Senegal, Egipto, Honduras, Indonesia y Filipinas  fueron  la consecuencia de  la especulación sobre las materias primas.
La FAO estima a casi 1000 millones el número de personas que sufren de malnutrición.  
En su libro” Destrucción masiva Geopolítica del hambre, “Jean Ziegler  expone con claridad cuáles  son  los responsables del hambre en el mundo. Las políticas neoliberales, la especulación sobre los alimentos básicos, la falta de voluntad de los estados, los conflictos armados, los carburantes verdes, los monocultivos intensivos.
“Los agricultores del mundo  deben pasar sin demora  a sistemas más sostenibles y más productivos si queremos alimentar la población creciente de los humanos y plantarle cara al calentamiento global “  M. Shivaji  Pandey uno de los expertos de la FAO, considera que la agricultura de conservación como un pilar de este cambio.
Las soluciones

La agroecológica tiene como meta la puesta en marcha de sistemas durables y rentables.  Repudia las operaciones como el labrado pesado mecánico, los fertilizantes y los pesticidas químicos, los organismos modificados genéticamente, reduce al mínimo la contaminación del aire, los suelos, y el agua, y optimiza la salud y la productividad de las comunidades interdependientes de plantas, animales y personas.
Tiene tres principios fundamentales: el trabajo mínimo del suelo, las asociaciones y las rotaciones y la cobertura permanente del suelo. Estas prácticas permiten de optimizar la salud de los suelos  y la productividad.
En las zonas tropicales tiene rendimientos superiores a la convencional que no se sabe adaptar a las condiciones climáticas muy aleatorias.
Agrónomos de reputación mundial y la FAO afirman que para alimentar la humanidad en el futuro y  para luchar contra el cambio climático la agroecológica es la respuesta,  podría ahorrar 1200 km3 de agua de aquí a 2030,  los suelos sanos preservan la humedad y requieren menos irrigación.
Para alimentar a todo el mundo cambiar de sistema de producción no sería suficiente si no cambiamos el transporte, el reparto y la distribución que son responsables de un despilfarro inútil, en los países ricos 30% de lo que se produce va directo a la basura. Transportar fresas  o Judías verdes de Kenia en avión para el mercado europeo es un ejemplo de lo que no se debe hacer.
Al sur la malnutrición provoca la muerte y es responsable de flujos migratorio cada vez más intensos .Al norte, la  contaminación de las aguas y la erosión de los suelos amenazan los ecosistemas, encontramos en casi todos nuestros alimentos residuos de pesticidas, la comida basura es responsable del aumento de la obesidad (1000 millones de personas hoy en día en el mundo).Podría ser el momento de cambiar de rumbo. La agricultura biológica tiene un rendimiento suficiente para dar de comer a todo el mundo ,puede luchar eficazmente contra el cambio climático y sus productos sanos son una  garantía para nuestra salud.
Para saber más:
Famine au sud ,malbouffe au nord Marc Dufumier
L’agriculture biologique pour nourrir l’humanité Jacques Caplat
Destrucción  masiva –geopolítica del hambre. Jean  Ziegler





viernes, 21 de junio de 2013



Ángela Hurtado Pedrosa - 
Elena Rubio de Miguel

Acercándonos al decrecimiento

Siguiendo con esta idea, el Decrecimiento viene a dar una vuelta más de tuerca, aportando el enfoque global y sistémico necesario para tratar la problemática social-económica-ecológica del planeta, y que el desarrollo sostenible no ha sabido dar, a pesar de sus buenas intenciones. El Decrecimiento nos invita a invertir el paradigma, a poner en el centro la vida y la naturaleza, dejando la economía al servicio de las personas y el territorio en el que viven, y no a la inversa.

Recordando una vez más que el Decrecimiento no es una ideología o un programa político, sino un paraguas de alternativas a la economía dominante, quisiéramos destacar algunos elementos que pueden considerarse ventajas del Decrecimiento como agenda estratégica hacia la acción colectiva. En este sentido, y partiendo del paradigma del crecimiento económico ilimitado como el problema fundamental, estas ventajas son:

- se alía y comparte objetivos con el feminismo: tanto el Decrecimiento como el feminismo parten de la necesidad de cambiar la mirada y romper con los paradigmas dominantes centrados en el mercado y con sesgos androcéntricos, en pro de un pensamiento económico crítico. ¿Qué quiere decir esto? El objetivo de la economía feminista es ofrecer una mirada que traspase la mirada masculina de la economía y que permita visibilizar la relevancia del trabajo de cuidados en los procesos de reproducción y mantenimiento de la vida. El punto de conexión fundamental entre feminismo y Decrecimiento lo encontramos en la defensa de la sostenibilidad de la vida humana. Este concepto más amplio de sostenibilidad que aporta el feminismo requiere recursos materiales y energía, pero también contextos y relaciones de cuidado y afecto. Y es que son precisamente los contextos y relaciones de cuidado y afecto los que verdaderamente nos permiten a las personas crecer, desarrollarnos y mantenernos como tales.

- facilita la conjunción entre izquierda y ecologismo, una pareja que ha tenido sus encuentros y desencuentros a lo largo de la historia. Desde el Decrecimiento se invita al diálogo necesario entre ambas corrientes de pensamiento crítico con el sistema económico imperante. Según JoaquínSempere, se necesita la mencionada convergencia, de fondo y no ocasional, entre rojos y verdes para pensar una alternativa radical y formular propuestas en la buena dirección. Sin esta convergencia, la vieja izquierda corre el riesgo de quedarse reducida a defender unos estrechos intereses corporativos de los trabajadores de Occidente y condenarse a no jugar ningún papel en el futuro. Por su parte, los ecologistas, si no se vinculan a las viejas tradiciones emancipatorias de raíz obrerista, pueden irse convirtiendo en la conciencia ecológica del actual sistema de poder. Esta convergencia entre rojos y verdes potenciaría la elaboración conjunta ¡Súmate a la corriente decreciente!  de estrategias políticas que reúnan las aspiraciones sociales y ambientales en un proyecto a la vez abierto y unitario.

- sitúa el problema global en el Norte, donde se concentra el máximo poder de acción del modelo de desarrollo depredador dominante. La sociedad de la opulencia es la que debe decrecer, pues es ella la que nos lleva a la situación actual de insostenibilidad ecológica y social. Y si afinamos un poco más, hablamos de Norte Global y Sur Global. Es preciso especificar que en el Sur hay ‘burbújas de opulencia’ donde también el Decrecimiento sitúa el problema. Sin embargo, encontramos en el Norte ‘agujeros de pobreza’ a los que habría que excluir del foco de producción y reproducción del modelo de desarrollo actual. “El Decrecimiento en el Norte es una condición para el surgimiento de cualquier forma de alternativa en el Sur” (Serge Latouche).

- supera la valoración económica unidimensional proclamando una salida de la economía tal y como la conocemos, para poner a la cuestión social y ecológica en el centro del debate. Así apuesta por una economía solidaria, donde se sitúen a las personas, sus necesidades, sus relaciones y su entorno en el centro de las actividades económicas, rechazando el objetivo del crecimiento por el crecimiento y superando la valoración exclusivamente monetaria de productos y servicios. En este sentido, la economía feminista, una economía que pone a la vida en el centro del sistema económico - como si las personas tuviésemos importancia- tiene mucho que aportar a esta superación de la valoración económica en términos exclusivamente monetarios y con lógica acumulativa (más dinero = más poder).

- le da protagonismo a los movimientos sociales hacia la disidencia y el cambio. Según Paul Ariés, politólogo francés e impulsor del movimiento por el Decrecimiento, el movimiento a favor del Decrecimiento tiene que trabajar en la articulación de tres niveles de acción: el individual, el colectivo y el político27. El hecho de darle protagonismo a los movimientos sociales está reforzando el nivel colectivo y el político simultáneamente, potenciando así el empoderamiento de los movimientos sociales hacia la deconstrucción del imaginario colectivo y la construcción de una sociedad alternativa.

- devuelve protagonismo a las experiencias prácticas y a la escala local en la búsqueda y construcción de alternativas. Por ejemplo, en relación a la alimentación (necesidad básica y universal para la vida) desde el Decrecimiento se opta por la Soberanía Alimentaria, apoyando y fomentando la producción prioritariamente para consumo local, respetando las características naturales y culturales de cada realidad, y dejando de considerar de este modo los alimentos como mercancía que debe recorrer kilómetros y kilómetros de distancia antes de llegar a nuestra mesa. 27 Ariés, Paul. (2005): “La décroissance: un mot-obus”, www.decroissance.org ¡Súmate a la corriente decreciente!

Estos son algunos de los principales elementos que desde el Decrecimiento se subrayan como potencialidades y oportunidades hacia la salida del imaginario colectivo. En este punto nos parece importante recalcar que el Decrecimiento no es una receta, es un horizonte hacia el que dirigirnos desde varios caminos posibles. “Un horizonte interpretativo largamente compartido en el ámbito de las alternativas al capitalismo global” (Mauro Bonaiuti). Evidentemente, el diálogo entre teoría y prácticas tiene que seguir y profundizarse de modo tal que, como esperamos, el Decrecimiento pueda llegar a convertirse en el horizonte hacia el que dirigirnos.

No hay que perder de vista que actualmente es prácticamente imposible hacer una lista exhaustiva de los posibles caminos y alternativas que definen al Decrecimiento. Por otro lado, existen contradicciones y discusiones, como en cualquier corriente de pensamiento viva y en constante elaboración. Y precisamente el hecho de que sea difícil establecer fronteras claras entre teoría y práctica, es lo que constituye la fortaleza del Decrecimiento y lo que facilita la difusión del mismo, al ser genuinamente crítico y militante.

Los posibles caminos del Decrecimiento pasan por estrategias y elementos tan diversos como la relocalización de la economía y la producción a escala local y sostenible; la agroecología; la desindustrialización; el fin de nuestro modelo de movilidad (automóvil, aviones, etc.); el fin del consumismo y de la publicidad; la desurbanización; la necesidad de fijar un salario máximo; la conservación y reutilización; la autoproducción de bienes y servicios; la reducción del tiempo de trabajo; la austeridad; los intercambios no mercantilizados; y un largo etcétera.

Giorgio Mosangini

Extraído del libro:'Decrecimiento y justicia Norte-Sur. O como evitar que el Norte Global condene a la humanidad al colapso'

La deuda del crecimiento

Mientras el sistema busca seguir alimentando por todos los medios al transporte y estilos de vida de una minoría depredadora, el 80% de la población mundial no dispone de vehículo (ni de nevera, ni de teléfono móvil, ni de ordenador etc.) y la mayor parte de ella nunca ha tomado un avión.

Más o menos la mitad de la población mundial, que vive gracias a los servicios ambientales y los bienes comunes que les ofrece directamente la naturaleza (agua, bosques, comida, energía, medicamentos, etc.), es expulsada progresivamente por las necesidades del sistema capitalista de extender sus mercados y sus fronteras de explotación de recursos (De Marzo).

El decrecimiento del Norte Global es una condición ineludible para el surgimiento de cualquier alternativa en el Sur Global (Latouche). No es el caso del Sur Global. Si para el decrecimiento hay que reducir el consumo de materia, de energía, la generación de residuos, las desigualdades y la mercantilización de la vida, esta agenda de cambio no se aplica de la misma manera para el Sur Global.

Ante las desigualdades que caracterizan a la crisis sistémica generada por los impactos ecológicos y multidimensionales  del crecimiento ilimitado, defendemos la necesidad de definir un concepto de deuda del crecimiento.

Desde la perspectiva Norte-Sur, proponemos considerar como conjunto de fenómenos que conforman la deuda del crecimiento a la deuda ecológica, la deuda social, la deuda cultural, la deuda histórica, la deuda económica, la deuda financiera, y la deuda de los cuidados.

Las alternativas planteadas por el decrecimiento también son políticas y el objetivo de volver a situar el cuidado de las personas y de la naturaleza en el centro de los modelos de sociedades y de las políticas no puede sustentarse en la lógica economicista y productivista. Para ello necesitamos nuevos paradigmas que superen la ideología del crecimiento económico, que planteen lo que podríamos llamar una economía del afecto (Carpio), no cuantificable, basada en la calidad de los intercambios entre las personas, donde un acto económico se mide por su capacidad de crear vínculos sociales y superar la mercantilización.

Por último, sin olvidar las reservas expresadas acerca de los riesgos y limitaciones de las valoraciones monetarias, el ajuste estructural del Norte Global también tendría que contemplar formas de compensaciones económicas por lo menos para paliar algunos de los aspectos más destructivos de la deuda, como el exceso de emisiones de dióxido de carbono, los pasivos ambientales, la contaminación producto de la explotación de residuos tóxicos, o las deudas históricas y culturales. Los recursos así obtenidos, tendrían que canalizarse, obviamente, de acuerdo a los fines establecidos de forma autónoma por las poblaciones del Sur Global.